imgMarcoLegaln México las producciones audiovisuales gozan de un amplio respaldo legal en material de derechos de autor.

En LYSA contamos con un amplio grupo de asesores a su disposición para guiarlo en la elección de alguna de nuestras licencias que se adapte de la mejor manera a sus necesidades.

Según la Ley Federal de Derechos de Autor el Títular de los Derechos Patrimoniales (Artículo 27), puede autorizar o prohibir: …

II. La comunicación pública de su obra a través de cualquiera de las siguientes maneras:
a) La representación, recitación y ejecución pública en el caso de las obras literarias y artísticas
b) la exhibición pública por cualquier medio o procedimiento, en el caso de las obras literarias y artísticas; y
c) El acceso público por medio de la telecomunicación;

III. La transmisión pública o radiodifusión de sus obras, en cualquier modalidad, incluyendo la transmisión o retransmisión de las obras por:
a) cable
b) fibra óptica
c) microondas
d) vía satélite; o
e) cualquier otro medio conocido o por conocerse.
Fracción reformada DOF 23-07-2003. Ley Federal de Derechos de Autor.


Explicativo sobre los derechos audiovisuales y como opera LYSA en México

De conformidad con la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) y los tratados internacionales en la materia (vigentes en México), cada vez que una empresa o entidad utilice obras audiovisuales para su visualización por el público, se requiere una autorización o licencia por parte del titular de los derechos patrimoniales de autor.

Incluso, ese permiso es requerido cuando se trata de una empresa de prestación de servicios que hace llegar esas obras a sus clientes, tales como hoteles, restaurantes, bares, hospitales, etc.

Esto en virtud de que la LFDA establece que el titular de los derechos patrimoniales puede autorizar o prohibir toda utilización pública de las obras, incluida su comunicación pública o puesta a disposición (artículos 16, fracción III, y 27, fracciones II, III y VII), lo que abarca toda clase de utilizaciones secundarias, como las que hacen hoteles, restaurantes, bares, hospitales, etc.

En efecto, el hecho de que estos establecimientos retomen una o varias señales de televisión abierta o restringida, e incluso, paguen licencias a operadores de cable o televisión satelital, no excusa a esos establecimientos de obtener la licencia de derechos de autor, en tanto la licencia que pagan a las operadores de cable sólo cobre la señal de televisión (derechos conexos previstos en el artículo 144 de la LFDA), pero no cubre las obras audiovisuales o contenidos de esas señales (derechos de autor previstos en el artículo 27 de la LFDA), máxime que para efectos del derecho autoral, la clientela de los establecimientos constituye un nuevo público.

A mayor abundamiento, los mencionados establecimientos generan un lucro indirecto al utilizar las obras, en términos del artículo 11 del Reglamento de la LFDA, pues si bien no venden obras audiovisuales o cobran por su consumo, sí se valen de esas creaciones para hacer más atractiva o llamativa su oferta al público (por eso los restaurantes suelen tener televisiones, para proporcionar entretenimiento a sus clientes).

México no es un caso de excepción respecto a la necesidad jurídica de contar con esas licencias audiovisuales, pues prácticamente todos los países del mundo se rigen por esos principios. De hecho, en otros países abundan las sentencias condenatorias en contra de establecimientos por violación a derechos de autor por usar obras sin las debidas licencias (por ejemplo, España, Argentina, Colombia, Unión Europea, etc.). Al respecto, son relevantes los artículos 11 Bis 1 (ii) del Convenio de Berna y 8° del Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor.

Desde luego, quienes están facultados para conceder las licencias son los productores audiovisuales, dada su calidad de titulares de los derechos patrimoniales sobre las obras audiovisuales (artículo 97 in fine de la LFDA).

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• Reglamento de Ley Federal de Derechos de Autor
• Ley de Cinematografía
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